jueves, 10 de mayo de 2012

EL EQUILIBRISTA:"EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LA CRISIS" por Juan Pardo Valera

EL AMOR  EN LOS TIEMPOS DE LA CRISIS*
                    Por Juan Pardo Valera. Director de  la revista Paraíso Natural.


             Alonso S. no olvidará jamás el sabor de la tostada de manteca que se dejó a medias aquella mañana de Octubre de 2008 cuando en la televisión del bar del Paseo donde desayunaba desde hacía veinte años oyó la noticia de la quiebra de la constructora donde trabajaba de directivo.

            Como una ráfaga pasó por su mente que  podía pederlo todo: su supercasa con su hiperhipoteca, el deportivo rojo, el chalet en Mojácar, las comidas en Terraza Carmona… y hasta la amiguita de final de mes en Alicante. Ese sólido mundo que había forjado en los últimos años de enriquecimiento, ascenso personal e individualismo feroz se tambaleaba dentro del ambiente general de crisis económica y  tenebrosos augurios.

            Instintivamente se agarró a la barra del bar para conseguir un poco de seguridad y mentalmente repasó su situación buscado también algo de estabilidad: pero con su familia no se hablaba,  a sus vecinos ni los conocía, los pocos, llamados, amigos eran circunstanciales y las circunstancias habían cambiado, los compañeros del trabajo eran tan tiburones como él y sus problemas serían sólo carnaza para ellos… y en fin, el amor se había reducido a  un poco de sexo sin alegría (dos veces por semana y sin ganas de comer).

            Entonces, como un fogonazo en la oscuridad, le vino a la cabeza la frase que había leído la noche anterior de un afamado escritor: “Cuanto más alto el Dow Jones más bajos los demás criterios; el dinero destruye todos los demás valores”. Aquella frase que le pareció pueril, aunque fuera de N. Mailer, se le quedó enganchada como un estribillo veraniego y le acompaño al salir a la calle.

           Deambuló por el paseo abajo, hasta el puerto. Su andar era cansino pero su mente trabajaba febrilmente. Después de muchas visiones catastróficas sobre su vida futura, llego a la conclusión de que si el dinero le había hecho destruir todos sus valores, su falta le podía poner en la senda de recuperar la verdadera felicidad que una vez creyó poseer. Veía a su hijo, con el que apenas hablaba una vez al mes y siempre para recriminarlo, mirarle feliz en ese viaje, tantas veces aplazado, a Argentina a ver a sus primos… Oía a su amigo de toda la vida junto a él hacer planes conjuntos de futuros proyectos… Sentía cerca, muy cerca, el calor de aquella mujer que lo quiso y sus ocupaciones no le dejaron querer.

Familia, amor, amistad; se sintió recuperado, seguro, infinitamente feliz. Después de tantos años se encontró realmente con fuerzas para hacer lo que siempre había deseado: ayudar a los demás al lado de las personas que quería. Iniciaba una nueva etapa, la definitiva, de compromiso con sus ideas, con su comunidad, con el mundo.

Y, como en las malas películas americanas, en ese momento… despertó, y todo había sido un sueño. Bueno, o tal vez no...
 
* Mi humilde homenaje a García Márquez y todos los amigos que no dejan que me sienta sólo ni en mis días más tristes.


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