jueves, 10 de mayo de 2012

GRITOS DE GUERRA. Por Juan Pardo


EL EQUILIBRISTA

Gritos de Guerra

Por Juan Pardo Valera. Director de la revista Paraíso Natural



A por ellos, oé… A por ellos 
     Lo reconozco: yo estuve en el Prater de Viena con la selección de fútbol y grité con entusiasmo este y todos los demás gritos de guerra del deporte nacional.  Sí, y también, el yo soy español, español, español… Para los estudiosos de la cosa social, parece ser que estas muestras de ardor guerrero son muy buenas para el equilibrio personal, el entendimiento social, la unidad de España e, incluso, para superar la crisis económica…

Ahora, en las Olimpiadas, me hubiera gustado estar en Pekín. Por  el deporte, por lo sugerente de oriente y por que no decirlo, por volver a entonar el a por ellos, podemos, soy español... y no sé cuantas consignas belicosas más. Enfundarme la camiseta roja con la eñe y hacer alarde de mi diferencia existencial ante gabachos, yankees, hijos de la gran bretaña y cualquier quisque viviente.

Pero se acabaron las Justas medievales, finalizó el juego;  tenemos que volver a la cruda realidad. Ahora resulta que no nos dividimos en rojos, azules o verdes, sino en quien puede pagar la hipoteca y quien no, en quien compra el todoterreno de 15 kilos a tocateja y él que tiene que devolver el utilitario al concesionario, él que se va de vacaciones a un safari a Kenia y los que vuelve al pueblo a casa de los tíos, a pegar la gorra. El que nos abrazaba eufórico en el estadio, no nos saluda al entrar en el ascensor, nos deniega el préstamo o no nos socorre en la carretera por no manchar la  tapicería del nuevo deportivo.

            Mal vamos si para quitarnos complejos necesitamos que un futbolista meta un gol. Sí para sentirnos competentes, tiene un ciclista que subir una montaña o para consagrar la unión del país, un tenista soltar un preciso raquetazo… Todo eso aderezado con  cánticos de exaltación bélica, por supuesto.

A los que la música militar nunca nos supo levantar, para los que las banderas son sólo un trozo de tela y poco más, los que utilizamos los idiomas para  comunicarnos, no para enfrentarnos y dividirnos e intentamos valorar a las personas por lo que son y comparten, no por lo que tienen y esconden…. Todos nosotros, la inmensa mayoría de este nuestro planeta, debemos levantar la voz, expresar alto y claro a los cuatro vientos que  nuestra bandera es la defensa de la naturaleza, nuestro himno el llanto de hambre de un niño, y nuestras incansables consignas: paz, solidaridad, amor… Gritos de guerra, ni en broma.


* En recuerdo de los grandes momentos deportivos y de su implicación en la vida "ordinaria".



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