¡A la hoguera !
¡A la hoguera !
Gritaba la plebe enloquecida, apretándose sobre los
guardianes que llevaban a empujones a los
reos encadenados. Al fondo el tribunal
del santo Oficio se acomodaba en sus asientos, por encima de todos, interpretando la voluntad divina.… Un juicio
más de la Santa Inquisición. Un acto más de una representación en las que todos
interpretaban sus papeles a la perfección y en la que todos conocían el
veredicto de antemano, desde la detención. La defensa de los encausados era un mero
ejercicio de divertimento para los
desocupados. Los testigos, que apenas hace unos días eran amigos, vecinos,
empleados…declaraban, o eran obligados a declarar, acusaciones que no dejaban
lugar a dudas… Culpables: ¡A la hoguera!
Han pasado los siglos. Han cambiado los usos, las costumbres y las leyes… Nuestra
sociedad es moderna, culta, rica... Pero yo no sé porqué a mi todo este
escándalo provincial de la Operación Costurero me trae a la mente flases de
nuestro más oscuro pasado, me recuerda una reposición de cualquier
representación de la Inquisición. Posiblemente yo sea muy peliculero… Si ya sé
que estamos en una sociedad democrática en la que se garantizan todos los
derechos de los acusados, en que las pruebas legalmente conseguidas son los
únicas elementos de juicio, en que el acusado es inocente hasta que no se demuestre
lo contario….Pero, salvando siempre las distancias y las diferencias, no sé por
qué no me puedo quitar de la cabeza los procesos de nuestro tenebroso Santo
Oficio.Los procesados de Zurgena son personas destacadas en la comarca, premiadas, elogiadas, distinguidas por entidades públicas y privadas… que han colaborado activamente en el desarrollo social y económico de nuestros pueblos... Y de la noche a la mañana se convierten en herejes, en brujas, en delincuentes en un juicio paralelo sin precedentes. Su detención se produce en tiempos y formas desconocidas en la provincia, más propia de mafiosos o terroristas. Incomunicación, escuchas, investigación a familiares y amigos, actuaciones judiciales al límite… y finalmente, sobre todo, el juicio paralelo de medios de comunicación y opinión pública… Pase lo que pase estas personas han sido ya condenadas.
Yo no sé si los encausados en el
afán por desarrollar sus pueblos y sus empresas se han pasado de la raya. En
este momento, ni yo, ni nadie, sabemos
si son inocentes o culpables. Doctores tiene la iglesia. Y si son
declarados culpables estoy seguro de que
serán consecuentes con su responsabilidad. Lo que es evidente que estamos dando
un triste espectáculo de una realidad social de “salsa rosa” con efectos
devastadores para estas personas y un ejemplo totalmente negativo de cómo
afrontar estas situaciones para el futuro.
Somos tolerantes hasta lo temerario con el delito, pero
ferozmente destructivos con la persona. Así
difícilmente construiremos una sociedad civil vigilante con los desmanes,
socialmente comprometida, colaboradora en el desarrollo sostenible y sostenido
de nuestra hermosa y querida Almería. Y
sobre todo humana, muy humana… ¡ Apaguemos para siempre la hoguera.!
Juan
Pardo Valera. Director de la revista Paraíso Natural

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