jueves, 10 de mayo de 2012

¡A LA HOGUERA, A LA HOGUERA !. Por Juan Pardo Valera

EL EQUILIBRISTA
¡A la hoguera !
¡A la hoguera !

         Gritaba la plebe enloquecida, apretándose sobre los guardianes  que llevaban a empujones a los reos encadenados. Al fondo el  tribunal del santo Oficio se acomodaba en sus asientos, por encima de todos,  interpretando la voluntad divina.… Un juicio más de la Santa Inquisición. Un acto más de una representación en las que todos interpretaban sus papeles a la perfección y en la que todos conocían el veredicto de antemano, desde la detención. La defensa de los encausados era un mero ejercicio de  divertimento para los desocupados. Los testigos, que apenas hace unos días eran amigos, vecinos, empleados…declaraban, o eran obligados a declarar, acusaciones que no dejaban lugar a dudas… Culpables: ¡A la hoguera!
       Han pasado los siglos. Han cambiado  los usos, las costumbres y las leyes… Nuestra sociedad es moderna, culta, rica... Pero yo no sé porqué a mi todo este escándalo provincial de la Operación Costurero me trae a la mente flases de nuestro más oscuro pasado, me recuerda una reposición de cualquier representación de la Inquisición. Posiblemente yo sea muy peliculero… Si ya sé que estamos en una sociedad democrática en la que se garantizan todos los derechos de los acusados, en que las pruebas legalmente conseguidas son los únicas elementos de juicio, en que el acusado es inocente hasta que no se demuestre lo contario….Pero, salvando siempre las distancias y las diferencias, no sé por qué no me puedo quitar de la cabeza los procesos de nuestro tenebroso Santo Oficio.
        Los procesados de Zurgena son personas destacadas en la comarca, premiadas, elogiadas, distinguidas por  entidades públicas y privadas… que han colaborado activamente en el desarrollo social y económico de nuestros pueblos... Y de la noche a la mañana se convierten en herejes, en brujas, en delincuentes en un juicio paralelo sin precedentes.  Su detención se produce en tiempos y formas desconocidas en la provincia, más propia de mafiosos o terroristas. Incomunicación, escuchas, investigación a familiares y amigos, actuaciones judiciales al límite… y finalmente, sobre  todo, el juicio paralelo de medios de comunicación y opinión pública… Pase lo que pase estas personas han sido ya condenadas.

Yo no sé si los encausados en el afán por desarrollar sus pueblos y sus empresas se han pasado de la raya. En este momento, ni yo, ni nadie, sabemos  si son inocentes o culpables. Doctores tiene la iglesia. Y si son declarados culpables estoy seguro de  que serán consecuentes con su responsabilidad. Lo que es evidente que estamos dando un triste espectáculo de una realidad social de “salsa rosa” con efectos devastadores para estas personas y un ejemplo totalmente negativo de cómo afrontar estas situaciones para el futuro.
        Somos tolerantes hasta lo temerario con el delito, pero ferozmente destructivos  con la persona. Así difícilmente construiremos una sociedad civil vigilante con los desmanes, socialmente comprometida, colaboradora en el desarrollo sostenible y sostenido de nuestra  hermosa y querida Almería. Y sobre todo humana, muy humana… ¡ Apaguemos para siempre la hoguera.!
                                            Juan Pardo Valera. Director de la revista Paraíso Natural

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